Over My Dead Body. Una exhibición para ser mirada

Lo visible no es más que el conjunto de imágenes que el ojo crea al mirar . La realidad se hace visible al ser percibida. Y una vez atrapada, tal vez no pueda renunciar jamás a esa forma de existencia que adquiere en la conciencia de aquel que ha reparado en ella.

Jhon Berger[1]

En la primera mitad del siglo XIX en Europa surgieron las grandes exposiciones internacionales bajo la máxima expresión de la arquitectura del hierro y cristal: las exposiciones universales. Un ejemplo fundamental fue “El palacio de cristal, que era el nuevo templo de la sociedad transformada, cuya nueva religión era el culto a la máquina” [2]. El palacio de cristal hizo que el afuera y el adentro se confundieran integrando la naturaleza a un conjunto arquitectónico creado por el hombre. El mundo interior generado dentro de esos espacios, poco a poco se fue expandiendo hasta influir e incluso modificar lo que sucedía fuera. El vapor de las máquinas producto de la mecanización de trabajo manual, salía del palacio para convertirse en los reflejos de lo que sería la sociedad industrial.

Casi del mismo modo y con las mismas aspiraciones, surge Fundación PROA, un palacio de cristal frente a un mar lleno de plata que refleja el exterior al que pertenece. La Fundación se creó en 1996 y se encuentra asentada en el barrio de La Boca en Buenos Aires, Argentina. El edificio era una casona de fachada italiana de finales de siglo XIX, recuperada y re diseñada en un centro de arte contemporáneo por el estudio de arquitectura italiano Caruso-Torricella en el año 2008. PROA busca arquitectónica y conceptualmente ser un espacio abierto incorporado a su contexto histórico que borre las fronteras entre el interior y el exterior [3]. Pero ¿Con qué fin borrar esas fronteras? ¿De qué manera lo que sucede dentro de PROA, afecta y refleja el entorno al que pertenece? Son las preguntas que pretende responder este escrito a partir de la última exposición de la artista palestina residente en Londres: Mona Hatoum[4].

Hasta el 14 de junio de 2015 la exhibición de Over My Dead Body curada por Chiara Bertola fue presentada en Fundación PROA. Para la artista, en esta exposición y en general en su obra “la experiencia estética forma parte integral de la vida cotidiana y su trabajo está ligado a la vida, con todas sus implicaciones de maravilla, asombro, ironía e intimidad, pero también enraizado en la con- ciencia del conflicto y la violencia, del nomadismo y del despojo de la libertad individual”. Estas ideas se tejen en el transcurso de la exposición desde el primer momento. Al entrar a la muestra, un cubo de metal perfecto a primera vista se postra frente a nosotros Cube (9 x 9 x 9), 2008 / Cubo. La dureza el material y la perfección geométrica encuentran su contraparte en Hair Grids with Knots, 2006 /Redes de pelo con nudos, una pieza frágil y liviana casi invisible a una mirada distraida. Al fondo de la sala A Bigger Splash, 2009 / Una salpicadura más grande retrata el momento en el que el cristal fue líquido y casi rebota sobre el suelo. En la segunda sala un atelier, la intimidad de la artista. Ese lugar donde sus ideas cobran forma y de las que se nutre toda la exposición. Aquí se develan sus prácticas diarias su conocimiento, el develamiento de las fuentes, una fragilización del discurso. En en centro Sonhando acordado, 2014 una pieza creada a manera de tendedero con bordados realizados sobre 33 fundas de almohada, soga y broches de ropa realizada en colaboración con ACTC (Associação de Assistênciaà Criançaeao Adolescente Cardíacos eaos Transplantados do Coração) en la que un grupo de personas bordaban sus sueños. Dentro de la sala se alza Ventana , 2014, un video en un circuito cerrado en la que podemos observar lo que pasa fuera en el Barrio de La Boca: gente caminando, ruido que no se escucha o simplemente el paisaje. En la última sala Paravent, 2008 un biombo de metal que nos corta el paso y la visión abrutamente. El biombo es una frontera, como los son las paredes de PROA, sin embargo así como las paredes, el biombo también se puede cruzar si el visitante lo decide.

Volvamos a las preguntas antes planteadas ¿Con qué fin borrar estas fronteras? Ni PROA ni las exhibiciones que ahí dan lugar dejan clara esta respuesta, sino que la plantean reiteradamente. Los palacios de cristal del S.XIX eran los templos de la sociedad industrial, la muestra de los avances tecnológicos de la época. La arquitectura de PROA y la obra de Houtum, también son templos de cristal que si bien no dan cuenta de los avances de la época, sí logran que el afuera y el adentro se confundan y sí pueden generar, influir o modificar lo que sucede afuera. Y aquí es donde volvemos a la segunda pregunta ¿De qué manera lo que sucede dentro de PROA, afecta y refleja el entorno al que pertenece? Pienso que tiene que ver nuevamente con el espectador. La relación con el entorno, con la vida cotidiana, con su geografía o cualquier eco de los múltiples conflictos orientales que pueden ser aplicados a fenómenos de órden social ya sea: racial, bélico o étnico, están para ser mirados por ese visitante. Él es la conexión entre el afuera y el adentro y es él quien dará hilo o no a la construcción de significados en la medida en el que él mismo lo decida.

Así Over My Dead Body puede ser una entrada a la vida cotidiana o Latinoamericana arrasada por una violencia enmarcada sutilmente en la obra de Mona Hatoum en la que descanza quieta sangre cristalizada, migraciones, sueños, sufrimientos y decisiones. O simplemente un lugar lleno de reflejos y de luces de la infancia, de juegos y de risas en los que el espectador recuerda su niñez o pasa un buen momento soñando. Una y otra vez esta decisión está en las manos del espectador.

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[1] Berger Jhon, Modos de ver, Editorial Gustavo Gili, SA, Barcelona, España,2000,pp.7

[2] Canogar, Daniel. Anjana Ediciones. S.A., Madrid, 1992, pp.25

[3] http://www.proa.org/esp/new-building-texts.php

[4] Nació en el seno de una familia Palestina. A mediados de la década del `70, viajó a Reino Unido y se instaló en Londres. Estudió en Byam Shaw School of Art entre 1975 y 1979 y en Slade School of Art entre 1979 y 1981. Durante los `80 realizó residencias artísticas en Gran Bretaña, Canadá y los Estados Unidos. A menudo referidas al cuerpo humano, sus piezas aluden a temas controversiales como la violencia y la opresión. En sus obras, el conflicto nace en la yuxtaposición de elementos opuestos: como la belleza y el horror, o el deseo y la repulsión. Vive en Londres.

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